Saberes para conformar Comunidad

Saberes para conformar Comunidad.

Santiago Roca.

Desde CENDITEL nos hemos hecho algunas preguntas fundamentales: ¿cómo hacer para trabajar con comunidades? ¿cómo hacer para trabajar con comunidades en función de generar algún conocimiento? y ¿cómo hacer para trabajar con comunidades en función del conocimiento, pero dirigido a un conocimiento libre, a un conocimiento incluso liberador? Estas son preguntas atrevidas en este contexto cultural, académico, político. Muchas veces nos planteamos la necesidad de un conocimiento libre y entramos en contradicción con intereses importantes que aún están en nuestro país. Pero bueno, estamos en esa búsqueda, y muchas veces son más las preguntas y las intuiciones. A fin de cuentas, la idea no es venir a presentar recetas, porque sería contraproducente con lo que venimos a impulsar: el protagonismo popular, el diálogo entre el protagonismo de la gente y la construcción social del conocimiento.

La presentación introduce el contexto sobre el estado de la cultura y el estado del conocimiento actual. En segundo lugar, vamos a ver qué es eso de un conocimiento no libre, un conocimiento privativo, y cuáles son las alternativas para un conocimiento libre, y más allá, para un conocimiento liberador. Finalmente, vamos a tocar algunos aspectos de las redes, pero sin profundizar en ello porque todas las presentaciones van a hablar sobre eso. Hay muchos entre nosotros que tienen experiencia con redes. Pero como nosotros en CENDITEL trabajamos en redes, aquí hay redes también, vamos a preguntarnos cómo es esa forma de trabajo en redes que se nos presenta en nuestra búsqueda de un medio… porque a veces tiende a convertirse en un fin en sí mismo, sobre todo con estas tecnologías que llegan importadas, es un fin y no un medio para otra cosa.

Nosotros vamos a tocar algunos aspectos del contexto. Primero que todo, nuestro país se “desarrolla” como un país productor de petróleo, eso es ya conocido. Ahora, el petróleo no es para nosotros realmente una riqueza. Se convierte en riqueza en la medida en que nosotros podemos ser proveedores de petróleo para una economía que está muy desarrollada en términos capitalistas, es decir, nosotros no estamos desarrollados, pero en función de que les proveemos esa fuente de energía nuestro país se ha venido “desarrollando”, ha venido generando estructuras sociales acordes con la “modernidad”. Tenemos un Estado que está basado en esa distribución de la renta. Eso ha tenido consecuencias en nuestra conformación como Estado, en nuestra conformación como Pueblo. Somos un Pueblo dependiente de esa riqueza artificialmente obtenida, y somos dependientes también de un mercado global, si se puede decir así. Buscamos trascender del capitalismo, y sin embargo no hemos podido trascender la dependencia de esa economía capitalista. 

En la historia de nuestro país, sobre todo en el siglo XX, los partidos se desarrollaron como organizaciones que buscaban colonizar al Estado, y en la sociedad surge la dependencia hacia esas organizaciones políticas. Esto es importante, porque quiere decir que la organización comunitaria se crea una cultura de satisfacción de intereses a través del Estado, en la organización política y, como contraparte, se pierde mucha fuerza e independencia comunitaria para la auto-organización. 

El proceso de modernización acelerado causa muchos cambios. De esos cambios visibles tenemos una alta migración del campo a la ciudad y la aparición de “cinturones de miseria” como parte de los centros urbanos. Pero entre otros que no son tan visibles está la pérdida de muchos valores culturales, la erosión del “suelo cultural”. ¿Qué sucede? Hay personas que tienen una cultura originaria que de cierta forma les permite responder, desde de su propia cultura, a problemas que se encuentran en su entorno. Esto se pierde en buena parte con el traslado a la ciudad, con la urbanización, con la modernización acelerada; porque la persona no solamente es desplazada de su entorno sino que también se pierde el suelo cultural. Hay un desarraigo cultural. Y una vez en la ciudad, está expuesta a una cantidad de valores que no son los suyos sino los de la sociedad capitalista.

Entonces, la persona que llegó del campo y se acercó a la ciudad comienza a ser bombardeada con valores de individualismo, con valores de consumismo, a través de los medios de comunicación y el mercado, por ejemplo. Esas personas que poseían una manera de ver el mundo, ahora encuentran que esa visión del mundo está fragmentada y eso facilita que ésta sea tomada después con valores que no son los que sirven, como decía hace un momento, para que sean capaces de solucionar problemas desde sus propias capacidades. Antes podían hacerlo, mal o bien, tenían cómo valerse de los recursos naturales, tenían cómo mantener la unidad de su sociedad a través de sus tradiciones. Ahora se encuentran no solamente desarraigadas en lo material, sino también desarraigadas en lo cultural, en un medio que los bombardea con valores que no le sirven a su desarrollo integral como persona, a su integración en un colectivo, sino que más bien sirven para que sean ejercidas formas de control. Este es el contexto de lo que llamamos capitalismo de periferia. No es que haya varios capitalismos, hay un solo capitalismo que es global, pero solamente que algunos son protagonistas y otros están como invitados proveyendo alguna clase de servicios (eso es la periferia). Son, por ejemplo, los que trabajan para proveer materias primas y no son capaces desarrollar su propia tecnología porque la tecnología les es impuesta. Entonces, este es el contexto en términos de cultura y cómo vemos nuestro país actualmente. No hay que decir que todo es malo, hay mucho potencial, hay muchas islas de creación, muchas islas de resistencia, porque finalmente la vida busca perpetuar a la vida. 

Ahora, el conocimiento dentro de ese sistema global también se ha visto modificado de alguna forma. Desde los últimos años (es un proceso largo pero que posiblemente se pueda restringir a finales del siglo XX y principios de este siglo), vemos cada vez más el surgimiento de esa concepción de que el conocimiento es una propiedad. Ahí aparecen paradigmas o conceptos como “sociedad de información”, “sociedad del conocimiento”, en donde está como núcleo la idea de que el conocimiento es un valor agregado sobre bienes que pueden intercambiarse en el mercado. Es decir, el saber cultural, el saber que hace posible la creación, la alimentación, las formas de interrelacionarnos, puede ser visto en un contexto definido como algo que proporciona valor agregado a la mercancía que va al mercado global. Esto significa cierto monopolio sobre la posibilidad de usar conocimiento y se realiza a través de muchos medios. Unas formas son las jurídicas, las económicas, donde se encuentran las patentes. Las patentes son un “permiso” para explotar económicamente con carácter de exclusión cierto conocimiento, cerrándolo a otros que podrían hacer uso de ese conocimiento. Pero hay formas menos visibles, menos conocidas. Por ejemplo, los convenios que hacen algunas universidades con empresas y que de alguna forma sirven para perpetuar esta concepción. 

Posiblemente, si uno busca entre las ideas más actuales sobre conocimiento se va a encontrar con estos conceptos: “sociedad de la información”, “sociedad del conocimiento”, “economía del conocimiento”. Formas de trasladar el capitalismo hacia cosas que todavía no habían sido asimiladas, en este caso el conocimiento. Ahí permanece esa idea del saber como propiedad privada. ¿Qué puede ser propiedad privada? los saberes ancestrales, las tradiciones, incluso saberes sobre seres vivos; la función de una semilla, la función de una planta medicinal, herramientas de trabajo, incluso formas de organización. En realidad es impensable hasta dónde puede llegar la capacidad de limitar el conocimiento. Pero el marco jurídico actual en el mundo, cada vez más, favorece estos acontecimientos. Entonces, es algo contra de lo cual tenemos que ir. 

Los países iindustrialmente “desarrollados” son quienes obtienen más recursos gracias a que proveen licencias de uso sobre el conocimiento. Ellos exportan permisos y otras cosas que tienen que ver con el monopolio del conocimiento. Lo que tratamos de demostrar es que se trata de una realidad, de un sistema global. No es una moda, no es que este período constitucional o que CENDITEL en particular tomó esto como bandera, sino que cada vez más esto se va convirtiendo en una constante en el mundo. Estos son los modelos que nos llegan a nosotros y que en nuestro lugar de capitalistas tendemos a asimilar pasivamente. 

Lo que vale la pena resaltar son tres cosas: que toda la privatización, el control sobre el conocimiento, sirve para la dominación de nuestra sociedad, sirve directamente para que no logremos desarrollar nuestros propios saberes. No seríamos capaces de desarrollar nuestra propia tecnología, nuestros propios saberes, si encontramos barreras como las que existen en el conocimiento. Es bueno destacar que existen filas de resistencia, existen núcleos de saberes, existen acciones que avivan y que buscan vencer esa onda que está llegando. Sin embargo, todavía nos encontramos en un espacio de fragmentación cultural que es necesario superar. Vivimos en un mundo fragmentado, y en un contexto de fragmentación tenemos que preguntarnos cómo superar ese estado de fragmentación. 

En otras palabras, ¿cómo formar comunidades? ¿cómo lograr reconocernos en otros colectivos, en otros individuos y lograr con eso vencer esos cercos sobre el conocimiento?. Ahí hay varias preguntas; esas preguntas implican un proceso de doble reflexión. Debemos reflexionar sobre cómo vivimos como lo hacemos, es decir, por ejemplo, por qué construimos viviendas como lo hacemos y no de otra forma, por qué nos alimentamos como lo hacemos y no de otra forma. Al mismo tiempo, la segunda reflexión es cómo podemos hacerlo de una manera que surja de nosotros mismos, de nuestros saberes, y que sirva al para liberarnos de esa dominación. Para hacernos un poco más independientes. 

Ahí nosotros traemos a colación otro modelo, que busca ser la superación de esos modelos de la sociedad de la información y sociedad de conocimiento, que es la “Sociedad del Talento”. Como decía José Joaquín, ”nosotros no tenemos fórmulas sobre qué es una Sociedad del Talento”. Tenemos algunos indicios, algunas pistas, estamos construyendo conceptos en este tipo de actividades, en las que aprendemos, en las que buscamos más conocimiento y obtenemos algunas ideas que nos sirven como guías.

Una de esas ideas es que en la Sociedad del Talento hay (a) saberes generados y compartidos sin restricciones, pero sobre todo sin restricciones de tipo capitalista. Esto ¿para qué sirve?, para que surjan en todo el tejido social capacidades compartidas, capacidades de responder a nuestros problemas con nuestro propio potencial. Hay también (b) saberes para la sustentación material y cultural como parte de una idea de desarrollo integral. Los modelos anteriores, la sociedad de la información, por ejemplo, apuntan al desarrollo económico; nosotros buscamos el desarrollo cultural además del económico. Está la necesidad también de (c) formar comunidades, de formar colectivos que se reconocen entre sí. Finalmente, (d) la importancia de entrar en un proceso de concienciación: cómo es el sistema de relaciones en el que nos encontramos, cómo llegamos aquí y cómo podemos hacer para superarlo, cómo podemos hacer para avanzar sobre ese sistema.

De ahí surge esa idea de “saberes liberadores”, saberes para la liberación, que creemos que pueden surgir de todos estos procesos de reconocimiento y avanzar hacia una sociedad Socialista, donde vemos la rivalidad entre el valor del egoísmo y el de la solidaridad. Ahora, “solidaridad” no como “compasión”, como “buenos deseos” o “amistad”, sino sobre todo como conciencia del mismo mundo, conciencia del ser común, del deber común. Podemos actuar más allá de términos individualistas, como colectivo. 

Esta es una cita del presidente Chávez en el discurso de inauguración de CENDITEL1. Lo que nos dice es que se busca ir más allá de una sociedad de la información hacia una sociedad con sabiduría, con conocimiento. Una sociedad creativa, creadora, que no es la que tenemos actualmente, porque tenemos un conocimiento prestado. Ir por el ”Proyecto Nacional Simón Bolívar” y superar, como les decía, los modelos que son parte del proceso de expansión del capitalismo.

Hablábamos de “libre”, de “liberador”. CENDITEL tiene en su nombre “tecnologías libres” y es bueno preguntarse, entonces, hacia dónde va esto de “ser libres”. Queremos destacar que en nuestra idea de libre tratamos de ir más allá de las denominadas cuatro libertades del software. Es decir, de esas libertades que permiten el uso, la modificación, la distribución y adaptación de software. Las contiene (puede ser que las contenga), pero es necesario superarlas como paradigma del conocimiento libre. 

También nos hacemos una pregunta sobre el liberalismo, sobre todo en el liberalismo como encubridor de la propiedad, del “derecho” de adueñarse privadamente de los bienes comunes. Antes era de los bienes comunes materiales, la propiedad sobre la tierra, la propiedad de la maquinaria… sobre los medios de producción; hoy día se trata de la propiedad sobre el conocimiento, la cual viene fundada en una concepción manipulada también de la libertad. Entonces aparece este principio: “la libertad de cada uno termina donde comienza la libertad del otro”, que es un principio del liberalismo y que nos pone pensar en términos de una libertad negativa, podríamos decir, de un “liberarse de”, pero en el sentido negativo, donde tenemos un individuo aislado que busca sobre todo maximizar sus posibilidades, maximizar el cumplimiento de sus preferencias, sin interponer la necesidad o los deseos de otros. Allí hay una negación del bien común, por ejemplo, no se toma en cuenta la necesidad del otro, sino que se está en competencia con las necesidades del otro.

Ahora, lo que traemos en contra de eso, porque se está expandiendo como forma de resistencia, es la idea de “solidaridad”. “Solidaridad” como libertad positiva, como deseos de integración, de formar colectivos que se reconocen y se fortalecen mutuamente, para cristalizar formas de conocimiento que nos sean propias. En ese modelo la libertad, como solidaridad, no se ejerce en competencia con el otro, sino contando con él; hay armonía entre los colectivos y los individuos, no se ve una competencia del individuo contra el colectivo sino hay armonía entre esos dos ámbitos. Debe ser un Socialismo con una solidaridad que es cooperativa en su forma de actuar y que busca la organización de proyectos comunes; es decir, proyectos comunes como búsqueda de la trascendencia del quehacer conjunto, del quehacer colectivo. Finalmente, es una idea de libertad, una idea de solidaridad, que busca hacer emerger en los colectivos ese ideal de un nosotros, con todo esto, ese ideal de comunidad.

Como decía, nosotros hemos ido recogiendo ideas que nos sirven como pistas sobre lo que puede ser un conocimiento liberador, y creemos que un conocimiento liberador construye y cuida en colectivo los “bienes comunes”. Contra la privatización de los bienes comunes puede estar su defensa colectiva. Este conocimiento apunta a la autodependencia cultural y material, genera capacidades compartidas, puede reproducirse libremente en la sociedad sin necesidad de pasar por formas de control y sirve para que podamos responder a nuestros problemas desde nuestras propias capacidades. Finalmente, es un tipo de conocimiento que es reflexivo, que pregunta de dónde venimos, dónde estamos. Es un tipo de conocimiento que sirve para ese proceso de concienciación, y sirve también para hacer emerger de nuestro quehacer la idea de colectivo, de “nosotros”.

Todo esto nos trae al tema de las redes. Nosotros en CENDITEL trabajamos con redes (otras instituciones también), pero a fin de cuentas son un dispositivo tecnológico, una fórmula tecnológica. Es necesario también reflexionar sobre si son neutras y si son aplicables para todo espacio. Nosotros vemos en este conjunto de variantes sobre las redes algunos casos de redes que no son necesariamente los que a nosotros nos interesa promover. José Joaquín hablaba de una, el ”Facebook”, de la red social virtual, donde la persona “participa”, se “integra”, mediatizado por esa tecnología. Que, que dicho sea de paso no es una red equitativa, sino que está intervenida por quienes controlan esa plataforma: es una red ”centralizada”.

Y bueno, hay otros tipos de redes. Una que llegó en este Gobierno, en este período, es la de los ”clusters” o redes de cooperación productiva. Pero en su formación originaria las redes de cooperación productiva estaban todavía basadas en el sistema capitalista. Estaban basadas en la necesidad de resolver necesidades privadas en un entorno común, y para eso se buscaba la cooperación en términos de un circuito de mercado (se podría decir, de una cadena de producción). ¿Qué pasa ahí? Desde su concepción, esa red está fragmentada. Algunos se ocupaban de la producción, otros de la comercialización, pero en algún punto, donde el interés común es el bienestar, este tipo de red podría parecernos insuficiente. Todavía no llega a responder esas preguntas que nos planteamos antes; es decir, ese tipo de redes no nos ayudan a formar comunidad, no nos ayudan necesariamente a formar colectivos que se reconocen dentro de un proyecto trascendente.

Otro ejemplo de redes son esas redes comunitarias “neutras”, o que se presentan como neutras. Hay “manuales” donde se habla de la necesidad de formar un colectivo interesado por el bien común; pero después, poco a poco, va en transición a un discurso gerencial, a un discurso administrativo, y uno termina de leerlo y piensa que posiblemente cumpla sus fines, pero que lo que está haciendo es trasladar una lógica administrativa a las comunidades. Uno puede volver a las preguntas ¿nos ayuda a formar comunidades? ¿nos ayuda a superar el estado de fragmentación cultural? ¿Solamente con la lógica administrativa, la teoría de administración, donde el integrante de la comunidad es un “gerente”, donde se ven las cosas que hay en la comunidad como recursos actuales, recursos potenciales, etc.? Y uno podría decir que si esos manuales funcionaran se estaría convirtiendo a las personas en buenos administradores, pero no necesariamente en parte de una comunidad. Entonces, esa red todavía nos parece un poco insuficiente.

Finalmente llegamos a la red como tejido social. Es una red donde los nodos no son necesariamente visibles, es decir, desaparecen en el todo. Es una red donde lo que se valora son los vínculos que se establecen, que son estables y variados. Es una red, un tejido, (una “trama” como decía José Joaquín), “que se sumerge en ese reconocimiento del otro”. Precisamente, la “red” es esa conciencia de ser común, esa conciencia de ser social. Los integrantes de la red tienen conciencia de su papel dentro de la red y pueden participar activamente como parte de ella dentro de ese proceso de concienciación y liberación del conocimiento. Y, muy importante, son tramas sociales que no se definen por su figura jurídica, por los registros; sino sobre todo por cosas que no son visibles, como las relaciones interpersonales, o la capacidad de producir afectos más que bienes materiales, las cuales se pueden potenciar en ese colectivo.

Yo digo que es interesante, porque también en nuestro proceso actual tenemos que cada vez hay más organización social, pero al mismo tiempo, se encuentra también el traslado de lógicas que no son propias de nuestras comunidades. La lógica del funcionario (la lógica burocrática), la lógica del administrador, se vuelcan sobre nuestras comunidades. Y otra vez levantados sobre ese piso de fragmentación cultural volvemos a preguntamos ¿solamente la lógica burocrática nos llevará a formar comunidades, solamente la lógica del administrador nos ayudará?, ¿solamente podemos definir colectivos en función del acta y todo eso? Bueno, la experiencia demuestra que no. La experiencia demuestra que es una aproximación limitada, y justamente de ese reconocimiento viene la pregunta por el problema cultural, la pregunta sobre cómo superar esa fragmentación cultural, sobre cómo formar comunidades, cómo partir desde ahí a la liberación del conocimiento. Y en este contexto específico, qué papel pueden tener las redes como una forma organización, cómo nos ayudan; y cómo avanzar cada vez más desde las redes a eso que llamamos un tejido social, donde ya son solamente los nodos en circuito que se encienden y se apagan, sino un todo que funciona con conciencia del ser social.

1“-Cenditel- parte como un instrumento de esta visión, de nuestra sociedad socialista, una sociedad de conocimiento; más que de conocimiento, más allá, una sociedad con conocimiento, con sabiduría; la sociedad del talento, la sociedad creadora, creativa; ese es el rumbo que nosotros le hemos dado a nuestro Proyecto Simón Bolívar: pasar por la Sociedad de la Información, la Sociedad del Conocimiento, rumbo a la Sociedad del Talento. Chávez. H. (2008) Discurso de Inauguración de la Fundación Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Tecnologías Libres (CENDITEL). Disponible en: http://wiki.cenditel.gob.ve/wiki/La-Sociedad-del-Talento

Nota: presentación realizada en las II Jornadas de Reflexión Comunitaria para el Conocimiento Libre, en Mucuchíes, Mérida, Venezuela (2009). Fuente: II Jornadas Comunitarias de Sensibilización para el Conocimiento Libre. Mérida, Venezuela: Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Tecnologías Libres. Disponible en: http://www.cenditel.gob.ve/files/u1/jornadas.pdf

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