Hacia una semblanza de las Comunidades de Tecnologías Libres en Venezuela

En esta edición de “Trampiando“, CENDITEL se propuso realizar un muestreo de algunas experiencias comunitarias en tecnologías libres, para lo cual se realizó una convocatoria abierta en los medios de comunicación. Para organizar la participación de los colectivos nos planteamos un conjunto de preguntas que permitiera obtener al menos una semblanza de las experiencias comunitarias en esta área. Con ello, se pretende dar algunos pasos hacia el mapeo de los proyectos comunitarios en tecnologías libres, con intención de poder generar mayor información sobre los sujetos que participan, las relaciones que se entablan, registro de recursos, así como fortalezas y demandas. Evidentemente, se trata de una tarea de largo aliento de la cual se están mostrando los primeros resultados.

Además de permitirnos sistematizar la realidad de las comunidades de tecnologías libres, este trabajo debe ayudarnos a responder -en prospectiva- dos cuestiones. Por una parte, debe servirnos para pensar cómo apuntalar el conjunto de experiencias para conformar un banco de agentes y proyectos basados en el bien público y el procomún. Con esto podríamos apuntar a formular acciones gubernamentales y comunitarias para favorecer la creación de oportunidades para la organización de los colectivos. En segundo lugar, debe permitirnos plantear cómo pasar de la técnica a la tecnología, es decir, cómo convertir las experiencias puntuales en contenidos y aplicaciones que sirvan para proyectar los resultados de estas iniciativas y posiblemente replicarlas localmente. De esta manera, nos interrogamos también desde las tecnologías libres.

Para esta entrega presentamos las experiencias del Colectivo Teletriunfador, quien organiza desde hace diez años las Jornadas Nacionales de Soberanía Tecnológica (JORNASTEC); el Colectivo Carabobo Libre, que se encuentra registrado como Empresa de Propiedad Social en el área de tecnologías libres, y RailsGirls Venezuela, una iniciativa que comenzó recientemente y que apunta a proporcionar herramientas de programación a damas de cualquier edad. Antes de conocer de primera mano sus experiencias vamos a esbozar algunos aspectos comunes de cada relato.

1. ¿En qué consiste la experiencia del Colectivo en el campo del Conocimiento Libre?

Los colectivos entrevistados nos mostraron una dinámica particular de conformación de las iniciativas comunitarias. El primer elemento es la presencia de un grupo de personas con intereses afines (un grupo de amigos, activistas o incluso familiares) que ayuden a conceptualizar una idea-semilla y a encontrar un pequeño solar para plantarla. El segundo elementos es que exista un entorno de oportunidades que facilite comunicar la iniciativa para darle forma, tales como las misiones educativas y los programas de actualización docente; y que permita estrechar lazos con personas que se identifiquen con la idea-semilla en los papeles de aliados y participantes. El tercer elemento es que exista un ecosistema de organizaciones sociales e instituciones que ayuden a que la iniciativa levante vuelo y se mantenga en el tiempo mientras asume identidad propia.

Esta síntesis de elementos comunes resume el origen de las experiencias presentadas y nos ayuda a entender por qué las mismas se han orientado hacia la co-formación, es decir, hacia la creación de espacios y dinámicas de trabajo que faciliten la transferencia de conocimientos a través de la práctica y la vinculación entre pares. Vale destacar que las experiencias presentadas son en el fondo experiencias educativas que, aunque mantienen vínculos con espacios de educación formal (aulas, talleres) emergen porque se descubre que es posible organizar los recursos disponibles para crear dinámicas de educación no-formal en las cuales se puede aprender cosas nuevas al relacionarse con otros participantes. Precisamente la oportunidad de co-formación permite crear los dispositivos sociales (la jornada, el laboratorio) que ayuda a concentrar la interacción entre los promotores de una iniciativa, los aliados y los beneficiarios, de manera que es esta pequeña entidad comunitaria -y no el colectivo- la que asume el protagonismo de la iniciativa a desarrollar.

Ahora bien, si la co-formación es la dinámica sustantiva de estas experiencias, su principal motor es el empoderamiento a través del conocimiento. “Soberanía” y “equidad” son términos que sin mucha distancia pueden asimilarse en un campo donde coinciden el interés de adquirir conocimientos y destrezas que, con ayuda de la comunidad, pueden ayudar a ser un poco menos dependientes. Desarrollar proyectos tecnológicos, reparar computadoras o programar en software libre son actividades que tienen sentido en un proceso colaborativo de constitución como sujetos autónomos, en el cual el conocimiento y las tecnologías libres aparecen como una oportunidad para desarrollar actividades novedosas para los participantes, de manera que se atiende una necesidad de capacitación en un contexto ético-político en el cual se incentiva la iniciativa comunitaria.

2. ¿Qué problemas se proponen atender, cuáles son sus logros y sus expectativas?

Cada experiencia se encuentra identificada con un problema particular, pero todos podrían tener raíces comunes. A nivel nacional, y en el caso de las tecnologías libres, la dependencia del país con respecto a agentes tecnológicos foráneos fue un incentivo importante para que se impulsaran diversas estrategias de creación de capacidades endógenas con sentido nacional y popular. El punto de quiebre lo representó el sabotaje de la industria petrolera de los años 2002-20031, en el que se reveló dramáticamente que la industria más importante del país se encontraba técnicamente a disposición de los mecanismos de control de los proveedores de la tecnología. A partir de entonces el objetivo de la soberanía tecnológica como vector opuesto a la dependencia tecnológica ha nutrido numerosos espacios de construcción colectiva de políticas públicas en ciencia y tecnología.

Este aspecto representa un punto de partida para justificar no solamente el surgimiento de las iniciativas comunitarias, sino también las mismas acciones de revisión y rectificación dentro del proceso de construcción de autonomía tecnológica. El interés por la soberanía tecnológica proporciona una oportunidad para encontrarse y debatir experiencias que pueden entrelazarse y generar nuevas potencialidades, pero también es el fin a mantener cuando percibimos que los esfuerzos realizados podrían ser insuficientes si no logramos que un proyecto se sustente en el trabajo comunitario. Como en el caso de Carabobo Libre, la organización en colectivos y redes vienen a ser el tejido social en el cual puede realizarse la crítica constructiva a las iniciativas públicas y trabajar por un espacio de transferencia de conocimientos, competencias y recursos hacia agentes radicados localmente que, con su capacidad de convocatoria, pueden convertir la causa de un programa financiado por el Estado en una causa colectiva y socialmente arraigada.

La co-formación será entonces una oportunidad para la apropiación social de las políticas públicas que favorecen la construcción del conocimiento. A partir de entonces los colectivos dejan de ser “receptores” y “beneficiarios” de políticas públicas y se convierten en agentes con capacidad para situarse estratégicamente y trabajar por objetivos que encontraron su lugar entre las iniciativas comunitarias. La conformación de redes de reparadores o de nodos de capacitación en programación para mujeres permite pensar que la transferencia es un proceso de doble vía porque empodera a los sujetos locales con recursos simbólicos y materiales concretos. No obstante, este proceso también requiere de la existencia de virtudes comunitarias para que las consignas puedan hollar la tierra y los proyectos puedan tomar vida propia.

3. ¿Quiénes participan como promotores, colaboradores y beneficiarios?

Trampiando3El colectivo comunitario aparece como sujeto primordial en el impulso de una iniciativa, pero evidentemente ésta no vería luz si no fuera por la presencia de colaboradores y beneficiarios. Aunque la tipología no es extensa, lo que resulta de interés son los entrecruzamientos. Por ejemplo, entre los promotores se encuentran servidores públicos, activistas y profesionales; pero hay servidores públicos ejerciendo el rol de activistas, o activistas que a la vez son profesionales en ejercicio, etc. Esto quiere decir que en una iniciativa comunitaria los diferentes sujetos aportan recursos relacionados con la posición que ocupan en el conjunto, pero que al momento de crear una dinámica para la construcción de bienes comunes se asumen papeles que no necesariamente encajan en la estructura formal. De hecho, sería limitado decir, por ejemplo, que las jornadas o los talleres se realizan gracias a la colaboración entre funcionarios y activistas, aunque ésta sea imprescindible, y más acertado afirmar que las experiencias pueden surgir gracias a que la presencia de objetivos comunes facilitan el surgimiento de un juego de roles que expande las posibilidades de acción de los participantes.

Más allá de eso, las experiencias tienen en común que son a la vez abiertas al público y organizativas. Son abiertas al público porque eliminan al máximo las limitaciones para participar, fueran éstas económicas, cognitivas, etc. Y son organizativas porque además de la realización de la experiencia en sí se pretende obtener un saldo positivo en cuanto a la captación y organización de nuevos participantes. En este tipo de experiencias no tienen cabida las lógicas clientelares en las cuales un sujeto es siempre el destinatario de un servicios, porque cada beneficiario es llamado a mostrar algo de interés para los demás, sea su experiencia, su conocimiento o su capacidad para ayudar a formar un nodo de la organización a nivel local.

En concordancia con esto, se utilizan varios medios para comunicar los resultados de las diferentes experiencias, tales como memorias de las jornadas y blogs. Aunque las tecnologías libres se encuentran en el centro de las experiencias de formación, no puede negarse el papel que tienen las plataformas de comunicación corporativas en la comunicación de los resultados. No obstante esto se debe a la necesidad de visibilizar los esfuerzos y no a una identificación con tales plataformas. En cuanto a licenciamiento, todas las experiencias reconocen el valor de mantener los productos del conocimiento con licencias abiertas para que puedan compartirse sin restricciones.

4. Propuestas para mejorar el impacto del Conocimiento y las Tecnologías Libres.

Las propuestas pueden ser al menos de dos clases: afirman los fines del colectivo o son cultivadas por la experiencias de los participantes a través de diferentes etapas. Como parte de la primera, se sostiene la propuesta de profundizar la formación con valores, como por ejemplo en el objetivo de superar la brecha de género. En la segunda clase encontramos propuestas que ofrecen oportunidades de revisar el entorno en el que surgen las iniciativas y que delatan que, aunque se han establecido canales importantes de cooperación entre la esfera estatal y la comunitaria, todavía existen desencuentros, tales como la falta de coordinación entre la legislación de contrataciones públicas y las oportunidades que se le brindan a los emprendedores en tecnologías libres.

Este reclamo ilustra el tercer momento de organización de las redes comunitarias: una vez que se han activado por los lineamientos de una política pública y que se han enfilado los talentos para adaptar la misma a su propia escala, es necesario volver hacia la construcción de otra relación con el Estado. Este interés representa no sólo la búsqueda de nuevas oportunidades para las iniciativas comunitarias sino el brote esperado de las premisas políticas que las impulsaron, de forma tal que las iniciativas comunitarias representan parte del tejido sociopolítico para su realización.

Posiblemente, el fruto más importante de la organización en comunidades de tecnologías libres sea precisamente la oportunidad de explorar formas novedosas de organizarse para la producción y la vida política. En este sentido encontramos en experiencias como las presentadas la oportunidad de mostrar los hitos de una sociedad en la que el libre acceso al conocimiento puede contribuir a conformar relaciones más equitativas y democráticas. La democratización del acceso al conocimiento como problema político de implicaciones técnicas es precisamente uno de los elementos a destacar en el desarrollo de iniciativas comunitarias de conocimiento y tecnologías libres.

1Estos acontecimientos se recogieron en varios documentos. Véase por ejemplo: “La Sociedad del Talento”. Mérida, CENDITEL. Disponible en: http://www.cenditel.gob.ve/static/biblioteca/2010/lst/lst.pdf

Nota: Publicado en Trampiando. N° 5. Mérida: CENDITEL. Disponible en: http://www.cenditel.gob.ve/static/biblioteca/2017/tn5/Trampiando2017.pdf

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s